36:2
Espérame un poco, y te enseñaré; Porque todavía tengo razones en defensa de Dios.
36:3
Tomaré mi saber desde lejos, Y atribuiré justicia a mi Hacedor.
36:4
Porque de cierto no son mentira mis palabras; Contigo está el que es íntegro en sus conceptos.
36:5
He aquí que Dios es grande, pero no desestima a nadie; Es poderoso en fuerza de sabiduría.
36:6
No otorgará vida al impío, Pero a los afligidos dará su derecho.
36:7
No apartará de los justos sus ojos; Antes bien con los reyes los pondrá en trono para siempre, Y serán exaltados.
36:8
Y si estuvieren prendidos en grillos, Y aprisionados en las cuerdas de aflicción,
36:9
El les dará a conocer la obra de ellos, Y que prevalecieron sus rebeliones.
36:10
Despierta además el oído de ellos para la corrección, Y les dice que se conviertan de la iniquidad.
36:11
Si oyeren, y le sirvieren, Acabarán sus días en bienestar, Y sus años en dicha.
36:12
Pero si no oyeren, serán pasados a espada, Y perecerán sin sabiduría.
36:13
Mas los hipócritas de corazón atesoran para sí la ira, Y no clamarán cuando él los atare.
36:14
Fallecerá el alma de ellos en su juventud, Y su vida entre los sodomitas.
36:15
Al pobre librará de su pobreza, Y en la aflicción despertará su oído.
36:16
Asimismo te apartará de la boca de la angustia A lugar espacioso, libre de todo apuro, Y te preparará mesa llena de grosura.
36:17
Mas tú has llenado el juicio del impío, En vez de sustentar el juicio y la justicia.
36:18
Por lo cual teme, no sea que en su ira te quite con golpe, El cual no puedas apartar de ti con gran rescate.
36:19
¿Hará él estima de tus riquezas, del oro, O de todas las fuerzas del poder?
36:20
No anheles la noche, En que los pueblos desaparecen de su lugar.
36:21
Guárdate, no te vuelvas a la iniquidad; Pues ésta escogiste más bien que la aflicción.
36:22
He aquí que Dios es excelso en su poder; ¿Qué enseñador semejante a él?
36:23
¿Quién le ha prescrito su camino? ¿Y quién le dirá: Has hecho mal?
36:24
Acuérdate de engrandecer su obra, La cual contemplan los hombres.
36:25
Los hombres todos la ven; La mira el hombre de lejos.
36:26
He aquí, Dios es grande, y nosotros no le conocemos, Ni se puede seguir la huella de sus años.
36:27
El atrae las gotas de las aguas, Al transformarse el vapor en lluvia,
36:28
La cual destilan las nubes, Goteando en abundancia sobre los hombres.
36:29
¿Quién podrá comprender la extensión de las nubes, Y el sonido estrepitoso de su morada?
36:30
He aquí que sobre él extiende su luz, Y cobija con ella las profundidades del mar.
36:31
Bien que por esos medios castiga a los pueblos, A la multitud él da sustento.
36:32
Con las nubes encubre la luz, Y le manda no brillar, interponiendo aquéllas.
36:33
El trueno declara su indignación, Y la tempestad proclama su ira contra la iniquidad.